


Encuentros – 2015- Tallados y acuarelas sobre madera
Caminando por las bardas neuquinas observé que la tierra tenía una variada paleta de colores dada por los diferentes tipos de arcillas que constituyen este territorio de mesetas, vientos y ríos. Rodeada de vegetación xerófila como la jarilla, me pareció encontrar un lazo entre este suelo y las maderas que son parte de él.
En primer lugar me convocaron las vetas y sus dibujos, la extraña concepción de “defecto de la madera” cuando en realidad se trataba de complejos nudos, huecos, grietas, rastros de insectos xilófagos como las termitas o polillas que dejaban sus huellas. Si todo esto era dibujo, si todo eso era escritura, mi intención fue conversar con esta nueva materialidad, con los tejidos de estos árboles y que nuestros trazos convivan del alguna manera.
Encontrarnos a través del oficio, sin palabras.
El cosmos y la naturaleza como lo que permite a todo nacer y devenir, germen de la génesis y de la transformación de cualquier cosa, entidad o idea que existe o existirá. Nuestro territorio, su ancestralidad, y cada ser que forma parte de éste en filiación y vecindad.